actividad 2013 91
La Dirección General de Servicios Agrícolas del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca autorizó la venta en nuestro país del insecticida biológico LECAFOL, el pasado 29 de julio.
Este acontecimiento marca un antes y un después en la investigación nacional en el tema de control biológico de plagas, ya que LECAFOL es el primer bioplaguicida a base de un agente microbiano de control biológico - Lecanicillium lecanii – formulado y registrado para su uso en Uruguay con la participación de INIA.
La obtención de este producto ha sido el fruto de muchos años de trabajo de todo un equipo técnico, interinstitucional e interdisciplinario, que ha contado con el apoyo del Programa de Investigación en Producción Hortícola de INIA y de la empresa LAGE, coregistrante de LECAFOL. En el año 2005 se firmó entre INIA y LAGE un convenio de vinculación para la producción comercial de un agente de control biológico para mosca blanca en base al hongo entomopatógeno L. lecanii. Los hongos entomopatógenos son microorganismos que invaden el cuerpo de los insectos ocasionanándoles la muerte.
A nivel nacional y en particular en nuestro instituto, se está trabajando fuertemente en el desarrollo del control biológico de plagas a través de la utilización de agentes microbianos, con la finalidad de desarrollar bioplaguicidas para su uso en la producción comercial dando respuesta a las demandas del sector agropecuario por productos más naturales y amigables con el medio ambiente.
El bioplaguicida LECAFOL es efectivo contra la mosca blanca, insecto plaga de gran importancia para la horticultura de nuestro país. En el caso particular del cultivo de tomate, la plaga afecta la calidad del fruto y los rendimientos comerciales, determinando en general el empleo de insecticidas químicos como método de control. La utilización que se realiza, no siempre con buen criterio, de los plaguicidas de síntesis química tiene como consecuencias, entre otras, el aumento de residuos tóxicos con consecuente impacto ambiental negativo y mayores riesgos para la salud humana. Es necesario entonces incorporar a los sistemas de producción métodos de control, como el biológico, que reduzcan el uso de plaguicidas químicos y ofrezcan alimentos seguros y de calidad.
El uso de estos agentes de control biológico constituye por lo tanto un método de control de gran valor por su inocuidad para la gente y el medio ambiente. El ejemplo del desarrollo del bioplaguicida LECAFOL, aunando esfuerzo público-privado, demuestra el camino a seguir a través de una positiva asociación con la industria.